Una emprendedora visionaria pone en la mira la eliminación de la ceguera prevenible

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Casi 40 millones de personas en todo el mundo son ciegas sin necesidad y otras 240 millones tienen poca visión. En el mundo, practicamente 285 millones de personas con discapacidad visual viven en países en desarrollo y sufren de errores de refracción y cataratas sin corregir.

Pero Unite for Sight (Unidos por la Vista), un emprendimiento social con sede en New Haven, Connecticut, EE.UU, está empoderando a las comunidades en todo el mundo para mejorar la salud ocular y eliminar la ceguera prevenible. La organización garantiza el tratamiento visual —ya sea si se trata de medicamentos, restauración de la vista por medio de una cirugía de USD 150 o incluso un primer par de gafas— para los pacientes que viven en situación de pobreza en Ghana, India y Honduras, así como Estados Unidos y Canadá.
 
Más de 1,3 millones de personas en todo el mundo han superado las barreras de acceso a la atención oftalmológica a través de los servicios de Unite for Sight, ya sea que puedan pagarlo o no: la cuenta está siempre cubierta por la organización sin fines de lucro.
 
 
La pobreza a menudo deja a muchas personas fuera de los servicios de salud. Los habitantes de zonas rurales pueden llegar a hacer viajes de medio día a centros de salud ocular calificados y, aún teniendo los ingresos s para pagar la atención, no pueden (o no quieren) pasar horas de trabajo viajando.
 
Otros tienen miedo a los médicos, porque no poseen la información necesaria acerca de los procedimientos quirúrgicos; existe un mito generalizado en el oeste de África, que dice que la cirugía de cataratas consiste en la sustitución del ojo dañado por el de una cabra.

“Muchos pacientes (en los países en desarrollo) piensan que cuando el cabello se vuelve gris, sus ojos se tornan grises, síntoma de una catarata madura”, dijo Jennifer Staple-Clark, la emprendedora social detrás de Unite For Sight y ganadora del desafío de Ashoka Changemakers: Más Salud. “Ellos piensan que es parte del envejecimiento, y que no puede hacerse nada”.

Estas barreras de acceso a la atención médica causan que miles de personas pierdan la vista cada año, pero hay esperanza. “En realidad, una cirugía de cataratas de 15 minutos le devuelve la vista a alguien por completo”, dijo Staple-Clark, quien agregó que el 80% de los problemas oculares se pueden prevenir fácilmente.
 
Jennifer Staple-Clark soñaba con eliminar la ceguera prevenible en el 2000, mientras estudiaba en la Universidad de Yale, donde trabajó como asistente de investigación en una clínica de ojos de New Haven. Aunque la mayoría de sus pacientes tenía seguro de salud y realizaba exámenes físicos de rutina, padecía glaucoma, un trastorno ocular que termina en ceguera si no es tratado.
 
Los pacientes de Staple-Clark a menudo expresaban su pesar por no haber visitado a un oftalmólogo, una experiencia que la motivó para poner en marcha una organización estudiantil que conectaba a los miembros de la comunidad en New Haven con los programas de salud gratuitos a nivel nacional (incluyendo, por supuesto, atención oftalmológica) a través de la Academia Americana de Oftalmología y la Asociación Americana de Optometría.
 
La operación de los estudiantes fue tan exitosa que de Staple-Clark amplió su modelo de atención ocular a 50 sedes universitarias en los Estados Unidos y Canadá. Hoy en día, Unite for Sight invierte recursos humanos y financieros en las clínicas oftalmológicas locales para ofrecer atención oftalmológica de calidad (incluidos los exámenes, diagnóstico, tratamiento y cirugía) para los que viven en la pobreza en Ghana, la India y Honduras.
 
“Nuestros proveedores de atención oftalmológica ven entre 100 y 300 pacientes cada día”, comentó Staple-Clark a Changemakers. “Sobre la base de un año, los oftalmólogos de Unite for Sight, enfermeros y optometristas llegan a las zonas rurales para proporcionar el tratamiento in situ, además de transportar a los pacientes con necesidad de atención avanzada a los centros de cirugía en las grandes ciudades como Accra”.
 
 
EL programa de Unite for Sight de Ghana es llevado adelante por cinco de los 45 oftalmólogos del país, y en la actualidad lleva a cabo la mitad de todas las operaciones de la vista.
 
“Los socios siguen prestando atención a los pacientes que pagan, pero sólo son capaces de generar beneficios suficientes para mantener sus clínicas en funcionamiento”, dijo Staple-Clark. “Pero con Unite for Sight, los pacientes que no son capaces de pagar por los servicios —ya sean los medicamentos o los USD 150 de una cirugía para la restauración de la vista— tienen aún garantizado el tratamiento médico, y las cuentas están cubiertas por nuestra financiación”.

El trabajo de Unite for Sight, en parte, está financiado por donaciones y subvenciones, un estándar de sostenibilidad en el sector social, pero varias divisiones de programa en conjunto generan el 90 por ciento de los ingresos anuales de la organización. Las 50 filiales de Unite for Sight en las universidades deben cumplir con requisitos de recaudación de fondos en el campus, mientras que sus compañeros de Global Impact Fellows recaudan fondos alrededor del mundo.

La conferencia anual de salud e innovación y la Global Health University de Unite for Sight generan ingresos adicionales a través de los programas de certificación, los derechos de inscripción y la venta de entradas. La mejor parte: cada dólar recaudado se utiliza para financiar el programa global de atención ocular de Unite for Sight.
 
Para finales de este año, Unite for Sight habrá realizado más de 50.000 cirugías de restauración de la vista y brindado atención a millones de personas. También se han capacitado a más de 8.300 Global Impact Fellows que apoyan y ayudan a las clínicas oftalmológicas locales y a su personal, y desempeñan un papel importante en la educación de la población rural sobre las prácticas modernas de salud.
 
“Con el tratamiento adecuado, la ceguera por glaucoma y las cataratas se pueden prevenir”, dijo Staple-Clark. “Algunos pacientes han sufrido de mala visión o ceguera por cinco, 10 o incluso 15 años, y siempre es una historia conmovedora cuando una cirugía muy corta les permite volver a ver. Sus vidas se transforman”.

 

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