Cambiando el mundo 101

Kris Herbst
por Kris Herbst | Mayo 22, 2009
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Una entrevista con David Bornstein, autor de Cómo cambiar el mundo. Emprendedores sociales y el poder de las nuevas ideas.

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Una entrevista con David Bornstein, autor de Cómo cambiar el mundo. Emprendedores sociales y el poder de las nuevas ideas. Bornstein comparte sus pensamientos acerca de por qué muchas grandes ideas son poco conocidas y sobre como todo el mundo tiene la capacidad de ser un changemaker (agente de cambio) y qué historias lo han inspirado más.

Changemakers: Los medios de comunicación han sido lentos a la hora de capturar el cambio social a través de la iniciativa empresarial. Por ejemplo, usted nota que la mayoría de los estadounidenses reconoce el nombre de Jack Welch, ex CEO de General Electric, pero sólo uno de cada mil puede identificar Jim Grant, a pesar de que a él se lo muestra en la Enciclopedia Británica, hombre cuyo trabajo salvado la vida de 25 millones de niños. David Bornstein: ¿Cuál es la imagen del mundo que una persona promedio recibe? Usted puede leer los periódicos todos los días durante 10 o 15 años o ver el noticiero de noche y nunca tendría idea de que eso estuviera sucediendo. Pero, sin duda, pensaría: "Bueno hay un montón de terroristas y hay un montón de delincuencia y corrupción". Así que cuando usted trae historias de los emprendedores sociales —personas que realmente tienen éxito generando un cambio positivo a escala— las personas a menudo son un poco más escépticas al principio. Pero cuando salen  de su escepticismo, lo que sigue es una gran emoción y curiosidad, porque el enorme crecimiento de emprendedores  sociales, lo que es todavía bastante nuevo, puede hacer cambiar su opinión de que el mundo es cada vez más peligroso, o más injusto, cuando es en muchos casos lo opuesto.Muchas personas no son concientes del hecho de que hay millones de emprendedores sociales de todo el mundo que están construyendo organizaciones y de que la vanguardia de ellos está realmente causando un cambio de sistema. En ese momento, alguno se detendrá y dirá algo como, "Tú sabes, mi amigo Joe está haciendo esto. Nunca pensé en él como un emprendedor social, pero supongo que es uno", o "Es curioso. He tenido esta idea en mi mente durante los últimos cinco años y siempre he pensado en ello, pero nunca pensé que realmente podía hacerlo". En algunos casos, van más allá: "Tengo esta idea. He escrito una propuesta e incluso tengo un archivo Excel con un presupuesto y he estado esperando el momento en mi vida para seguir adelante con ella". Encuentras gente que esta pensando esto, pero no sabe que existe este movimiento, como un gran buque - el sector de los ciudadanos - que puede enganchar a sus barcos. CM: ¿Cualquiera puede ser un emprendedor social?

DB: Puede ser muy desalentador pensar en ti mismo como un emprendedor social si te comparas con los Bill Drayton y Muhammad Yunus del mundo. Pero tenemos que recordar que ellos comenzaron desde muy pequeños. La mayoría de los emprendedores sociales comienza con algo muy simple, no planificado: ayudando a un niño de la calle o a uno con capacidades diferentes. Muhammad Yunus comenzó con siete prestatarios en un pueblo. Bill Drayton comenzó con dos Fellows de Ashoka en la India en 1982.

Hay muchos niveles diferentes en los que la gente puede participar en este sector emergente. Esto es lo maravilloso, porque este sector necesita el talento de personas en diferentes aspectos de la vida con diferentes temperamentos y habilidades.

 

Así como no todo el mundo quiere empezar un negocio, no todo el mundo quiere empezar una organización. Hay mucha gente allá afuera a la que le encantaría apoyar a los emprendedores sociales, les gusta ayudar a abogar, escribir (como yo) o crear arte sobre ellos. Espero ver con mayor frecuencia en televisión o documentales, y quizás, un día, ¡hasta alguna pintura de algún emprendedor social! Por supuesto, ustedes tienen una gama mucho más amplia de personas que son expertas en computadoras, o administración, o en comunicaciones, o en cualquiera de los servicios de apoyo que estas organizaciones necesitan para ser eficaces y crecer.

 

CM: ¿Hay historias que nunca llegaron al libro?

 

DB: Se entrevistaron a más de 100 personas para este libro, y  hay muchas buenas historias que no tuve oportunidad de incluir. Una persona que recuerdo ahora es

Gereb Agnes

, a quien entrevisté en Hungría. Ella es la promotora del parto natural en Hungría y hace que sea una opción viable para la mujer en esa sociedad.

 

No es el tipo de cosas en que podemos pensar en cuando pensamos en los grandes desafíos mundiales a los que nos enfrentamos: la pobreza, los problemas ambientales, las enfermedades. Pero pienso que su trabajo es muy importante. Mi esposa tuvo un parto natural, y creo que una sociedad en la que esa opción no está disponible o es desconocida, o incluso es ilegal, no es una sociedad abierta todavía. Me hubiera encantado haber podido incluir su trabajo.

 

En el otro extremo,

María de Lourdes Braz

trata otro problema que recibe poca atención: ella está trabajando para ayudar a familias pobres de las favelas (barrios marginales) de Río de Janeiro para que no tengan  que enviar a sus padres ya mayores a instituciones estatales para los ancianos. Ella fundó su organización en la favela Cidade de Deus ("Ciudad de Dios") de Río, donde se hizo la película del mismo nombre. Fue a la comunidad y creó una instalación de cuidados de día para adultos en el centro de la favela. Ella tiene una casa y gente en la comunidad para cocinar las comidas, dar clases de música y otras cosas.

 

Por lo tanto, esta es la historia de una persona que trata con el comienzo de la vida y otra que trata de la final de la misma. En el medio, hay muchas, muchas otras personas que también están haciendo un trabajo conmovedor, pero lamentablemente no las pude incluir en el libro. Espero que pueda utilizar estas historias en otros tipos de escritura: libros o artículos.

 

CM: Usted tuvo muchas experiencias mientras preparaba este libro, ¿cómo impactaron sobre su persona?

 

DB: El momento más conmovedor que tuve al escribir el libro me pasó mientras estaba trabajando en la historia de

Erzsébet Szekeres

en Hungría, que se describe en un capítulo en el libro. Ella ha creado organizaciones para personas con discapacidad múltiple a través de Hungría.

 

Para obtener una perspectiva sobre su trabajo fui a visitar una institución gestionada por el Estado fuera de Budapest. Es el tipo de lugar donde las personas parecen muertos vivientes. Es un lugar horrible, la gente está siempre en pijamas y desatendida. Caminan como zombis. Estas son personas que han vivido en una institución, en algunos casos desde hace décadas. Conocí a un hombre al que se mantiene literalmente en una jaula. Otro estaba envuelto como una momia,  porque se arañaba a sí mismo. Otro parecía un saltamontes —era piel y huesos. Yacía en su cama, tirado con rodillas al pecho y temblaba. Él era como un esqueleto. Él nunca iba afuera. Nadie le había dado terapia física. Este lugar evocaba imágenes horribles para mí de los lugares donde las personas han realizado pruebas en seres humanos.Quizás 45 minutos más tarde, llegué al centro Erzsébet, que está justo al norte de Budapest. Caminé y fue sorprendente. Era un día soleado y ella tiene un gran atrio. El sol entraba y pude ver un campo de trigo como si fuese de oro.

Tres de las personas con discapacidad caminaban hacia mí llevado pantalones vaqueros y camisetas. Ellos estaban teniendo una conversación animada. Se podía escuchar música de emisoras de radio. Caminé alrededor y vi los talleres y la gente se veía ocupada en su trabajo. Había personas que comían el almuerzo en un restaurante que se parecía a un bar. Mientras estaba tomando notas, alguien me chocó sin querer, estaba llevando parlantes para la discoteca. Esto fue muy emocionante porque pude tener una idea integral de lo que significaba ser un emprendedor social y lo que podía hacer: crear un mundo nuevo. Estas personas no eran menos que las personas con discapacidad en la institución estatal, sino que fueron tratadas como seres humanos. Si esta mujer, Erzsébet Szekeres, nunca hubiese nacido, todas las personas estarían languideciendo en las instituciones. Me dio un sentido de la belleza que la gente puede poner en el mundo. 

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Max Luft actualizó este story. - hace 420 días.

Max Luft submitted this story. - hace 432 días