La pericia de los mayores
¿Quieres aprender a jugar al ajedrez? ¿Quieres saber cómo tocar música de samba en los tambores? Lo ideal es acercase a los expertos, gente que ha hecho este tipo de cosas durante años y años. Maria de Lourdes Braz conoció a los jubilados en su Casa de Santa Ana que fueron un gran recurso para los jóvenes que estaban creciendo en una favela de alrededor, conocida como Ciudad de Dios.
Hoy, Casa de Santa Ana, está llena de actividades intergeneracionales, sin dejar de lado su propósito original: ocuparse de las necesidades de los residentes mayores de Ciudad de Dios. Trabajadora social por entrenamiento, Braz ha visto de primera mano el maltrato que reciben los jubilados en las instituciones estatales en Brasil. También tuvo conocimiento de que los familiares en las empobrecidas favelas estaban luchando para cuidar a sus parientes mayores, mientras mantenían sus trabajos y se ocupaban de otras responsabilidades.
Ocuparse de un familiar mayor es un desafío importante para las familias trabajadoras tanto como ocuparse de los niños pequeños, pero la tendencia es que haya mayor voluntad política y compromiso económico y social para el cuidado de los niños. Fue entonces que Braz tuvo una idea revolucionaria: ¿por qué no instalar una “guardería” para jubilados?
Esa tan simple y novedosa solución al problema fue la clave para el éxito de Maria, respondieron los financiadores. Casa de Santa Ana, fundada en 1998, ha sido un lugar de reunión para cientos de jubilados que pasan su tiempo plenamente comprometidos no sólo como siendo tutores intergeneracionales y socializando, sino también participando en grupos de apoyo, obteniendo atención médica básica y disfrutando de deliciosas comidas.
Quizás lo más importante sea que, al final del día, regresan a sus hogares con sus familias, donde los lazos intergeneracionales son especialmente valiosos.

Provocative box:
La atención de los niños sigue siendo, en gran parte del mundo, una prioridad mayor para el gobierno y financiadores privados que el cuidado de los ancianos. Quizás si las guarderías estuvieran abiertas a los niños y personas de la tercera edad habría un mayor compromiso con la idea de una “guardería” para los ciudadanos mayores.
