Advice to a younger me (Spanish): Jacobo Mitrani, Ganavena

Advice to a younger me (Spanish): Jacobo Mitrani, Ganavena

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A Jacobo Mitrani nunca le gustó el trabajo de oficina. Estar encerrado lo agobiaba y lo desmotivaba. Por ello, decidió ser emprendedor social y fundar Ganavena: una empresa 100% mexicana que emplea en su proceso de fabricación tecnología desarrollada en México para brindar a los productores ganaderos una solución eficiente a la alimentación animal, con alta calidad nutricional y a un bajo costo.
 

 
 
“En Ganavena utilizamos la avena como la semilla base para ‘cabinas’ hidropónicas que producen jugo verde y alimento para animales”, explica Jacobo. Las cabinas son módulos compactos que permiten la producción de forraje en un espacio pequeño y de manera automatizada. Permiten que cada kilo de semilla se multiplique por 12 para producir una masa forrajera de alto contenido nutricional: cada cuadrado de superficie utilizada puede producir hasta 20 kilos de forraje, todos los días.
 
Pero, ¿qué hay de innovador en un sistema hidropónico que cultiva alimentos para ganadería? Ganavena rompe un círculo vicioso que culmina con una mayor desigualdad socioeconómica, desnutrición y pobreza: Si un ganadero no puede darle de comer a sus animales por falta de ingresos, estos aportarán menos carne y por ende menos ingresos al ganadero, quien tendrá que luchar por alimentar tanto a su familia como a su producto con lo poco que tiene.
 
Con Ganavena, Jacobo ofrece una solución que aporta alimento nutritivo y barato para animales, lo que mejora las oportunidades de los productores al tener más y mejor producto para vender a un mejor precio.
 
“No podemos olvidar el campo, es de donde comemos todos. Tenemos la clara convicción de que queremos ayudar a la gente y que todos nuestros proyectos deben ser sustentables. Nuestros materiales reciclados ahorran 97% del agua que se consumiría si sembraras en campo”, dice Jacobo.
 
Tras años de trabajo, Ganavena ha conquistado el estado de Querétaro con una tecnología que ha sido enfocada de manera diferente para apoyar a las personas que más lo necesitan. Hoy, Jacobo ya vio a gente que en tres meses logró producir el doble de ingresos gracias a su proyecto. “No hay nada como que un ganadero te invite a cenar a su casa, con su familia, para agradecerte y enseñarte que su producción ha aumentado”, dice Jacobo.
 
“Mi mayor reto es llegar a la gente. Hay que ser un poco necio. Si tienes un proyecto y estás convencido de que ayudará a la gente, hay que llevarlo a sus últimas consecuencias. Si es un producto bueno, la gente lo verá. Queremos crear un círculo virtuoso. Al final, cuando ves que aquello en lo que te rompiste la cabeza al diseñar le cambió la vida a alguien, todo el esfuerzo vale la pena. Apoyemos a los de abajo, ayudándonos de los de arriba”, concluye.