Construyendo el futuro de las familias

Para miles de mexicanos como Rosa Magaña, el sueño de vivir en una casa lo suficientemente grande como para  acomodar a su familia se veía muy lejos. Pero una iniciativa de una empresa local de construcción en Guadalajara le dio las herramientas para hacer su sueño realidad. “Ahora tengo una casa en la que mi familia vive mucho mejor y más dignamente”, dijo Rosa.

La empresa, fabricante de cemento Cemex, encontró una manera de abordar los numerosos obstáculos a la construcción de viviendas y la ampliación de los hogares de millones de familias que vivían en chozas de un solo ambiente de metal corrugado o cartón. Si bien el gasto frena a las familias, no es el único problema.

No es fácil ahorrar para proyectos de la casa cuando se gana menos de $5 al día. Muchos intentaban ahorrar dinero para los materiales de construcción, pero casi siempre acababan gastándolos  en otros lugares. A veces se destinaba a emergencias, derechos de matrícula o préstamos a los amigos en problemas. Sin embargo, una sorprendente cantidad se gastó en lo que el consultor de  Cemex, Israel  Moreno, llama “capital social”.

En la tradición de muchas comunidades pobres, la condición social no proviene de lo que uno posee, sino de lo que uno contribuye a la vida social de la comunidad. Esto significa fiestas. “Gran parte del dinero va a las bodas, música y a la realización de fiestas por cualquier motivo”, dice Moreno.

Para las familias que logran ahorrar dinero para comprar un saco de cemento —con un costo de dos días de salario— a menudo ese cemento es de mala calidad y más o menos la cantidad necesaria. Ahí es donde aparece la pregunta: dónde colocarlo. Con cuatro hijos en una casa de 37 m2, es necesario almacenarlo afuera, donde una sola lluvia endurece el cemento y lo inutiliza.

En promedio, Moreno se encuentra con que las familias pasan cuatro años sólo para construir una habitación y trece años para construir una pequeña casa de cuatro habitaciones. Muchos de ellos se dieron por vencidos.

“Imagínese una habitación con diez personas que viven juntas, gritando y peleando todo el día”, dice Moreno. Este tipo de hacinamiento muy a menudo destruye los lazos familiares y expulsa a los niños a calle, donde el crimen y la prostitución son endémicos.

Por lo tanto, Moreno creó un programa que tenía por objeto ayudar a las personas a hacer tres cosas: ahorrar para comprar la cantidad correcta de cemento, almacenarlo hasta que estuvieran listas para construir y celebrar el logro del propietario y su contribución al desarrollo de la comunidad de una manera pública.

En 2002, Cemex y Moreno pusieron en marcha un programa denominado “Patrimonio Hoy”, que invita a las familias a asociarse a Cemex para ayudarlas a mejorar sus hogares. Se refiere a una tradición mexicana de crear algo de valor que se transmite a las generaciones futuras.

El programa se basa en los valores tradicionales de la comunidad, al mismo tiempo que ayuda a desarrollar un nuevo conjunto de valores que constituyen el fundamento de una nueva forma de vida.

Moreno comenzó con las esposas, ya que son históricamente las mejores ahorristas y llevan la carga del bienestar general de la familia. Luego, convirtió la idea de capital social en un motor para el éxito.

Mejorando el sistema existente de clubes de ahorro de amas de casa, llamados tandas, y las estrategias de microcrédito desarrolladas por el Grameen Bank, Patrimonio Hoy ha creado clubes de ahorro para suministros de la construcción. Los miembros fueron invitados a formar clubes en grupos de tres, en el que cada miembro contribuyó con un mínimo de 120 pesos por semana (aproximadamente USD 16).

Después de sólo dos semanas, cada familia recibió su primera cuota de cemento y suministros, fundamentalmente a crédito de sus pagos futuros al club. Luego, cada diez semanas fueron recibiendo una nueva entrega de suministros por un total de alrededor de 78 semanas. El  programa ofrece almacenamiento opcional, así como el asesoramiento de constructores, ingenieros y arquitectos profesionales.

Morales confió en que estas mujeres efectuarían los pagos futuros. “Si no tienes dinero, dependes de tu nombre”, dice Morales, “tu capital social”.

Cemex también tenía que probar que honraría sus compromisos, asegurando que cada proceso fuese transparente, permitiendo que los miembros del club hicieran cumplir las normas entre sí, e incluso delegando el programa de promoción a las mujeres que habían sido participantes tempranas.

A lo largo del camino, Cemex se aseguró de que los logros de una familia se pusieran en una lista para que todos sus vecinos pudieran verlos. La empresa financió fiestas y celebraciones para los más altos contribuyentes, los más rápidos constructores y los mejores promotores. Y cuando el trabajo fue terminado, ayudó a cada familia a dar su propia fiesta para todos los vecinos en su nuevo hogar.

Hasta la fecha, 205.000 familias mexicanas se han sumado a Patrimonio Hoy, construyendo con éxito más de 105.000 habitaciones. Para Rosa Magaña, el programa ayudó a su familia a ampliar su hogar de 25 m2 a 44 m2, y así la familia de 3 personas no tuvo que seguir comiendo, durmiendo y viviendo en la misma pequeña habitación.

Cemex ha lanzado Patrimonio Hoy en 22 estados mexicanos, así como en Colombia, Venezuela, Nicaragua y Costa Rica. El programa se paga por sí mismo en los primeros cuatro años, y el mercado está creciendo de manera constante cuando antes era ignorado. “El cemento por sí solo no resuelve nada”, dice Moreno. La clave no era sólo la venta de productos, sino también las soluciones.