Una visión de la globalización: la red de expansión Bioplaneta

En Mazunte, un pequeño pueblo en la costa del Pacífico mexicano, los propietarios de una compañía cooperativa de cosméticos apodaron a su flamante fábrica el “Milagro de Mazunte”.

Poco después de que cerrara el que había sido hasta el momento el único empleador del pueblo —el matadero de tortugas marinas más grande de México—, la fábrica Cosméticos Naturales de Mazunte fue capaz de reemplazar los trabajos perdidos. Sin embargo, para sobrevivir, los propietarios debieron demostrar que su emprendimiento, que era compatible con el medio ambiente, podía ser un éxito comercial. Hoy, la fábrica se ha convertido en la piedra fundamental de la economía de la región, haciendo que el milagro sea aún mayor de lo esperado.

Por varias razones, esta empresa que una vez estuviera en apuros logró el éxito a pesar de los muchos contratiempos. Construyó una creciente base de clientes mediante la constante diversificación de su línea de productos, y además de ofrecer puestos de trabajo para la manufactura, la atractiva fábrica de cosméticos se duplica como un imán turístico lo que también canaliza ingresos adicionales para los negocios cercanos.

También impulsó la economía local gracias a la orientación del innovador social Héctor Marcelli, quien presentó un nuevo sistema de ahorro de una parte de las ganancias para que sirviera como capital semilla de otros negocios locales.

La red Bioplaneta de Marcelli da a los residentes locales las herramientas básicas para crear empresas sostenibles prósperas. Bioplaneta hace hincapié en la necesidad de un oportuno retorno sobre la inversión, manteniendo a flote empresas nuevas y frágiles, mientras alienta a los residentes a proteger su medio ambiente y a mejorar sus comunidades.

Cuando los miembros reciben un capital semilla para un negocio, no se les pide que devuelvan el dinero al donante. En lugar de ello, una vez que el balance es positivo, sus depositarios deben estar de acuerdo en entregar una cifra equivalente —ya sea en dinero o en servicios— para poner en marcha una nueva empresa de comercio justo.

Gracias a los exitosos esfuerzos de Bioplaneta, el gobierno mexicano está trabajando con la organización para ayudar a sus miembros a exportar sus productos y a convertirse en parte del mercado mundial.

“Por primera vez en la historia del país, está colocando dinero para apoyar el comercio justo y el comercio orgánico para que las comunidades lo exporten”, dice Marcelli en referencia al gobierno. “Los políticos están viendo que los productos parecen exitosos y quieren estar en la foto”, bromeó.

La Red Bioplaneta conecta un grupo en expansión de cooperativas, organizaciones sin fines de lucro y pequeñas empresas de propiedad local con una variedad de organizaciones filantrópicas y gubernamentales (ONG). Agricultores, artesanos, artistas y atracciones de ecoturismo que se basan en la conservación y el servicio social, y ofrecen productos o servicios de calidad, son aptas para recibir el apoyo de la Red Bioplaneta.

Los miembros de la red se encuentran en las comunidades rurales que han sido pasadas de alto en la entrada de México en la economía mundial. Algunas se remontan a más de 20 años, época en la que Marcelli trabajaba con ellas como fundador de EcoSolar, uno de los primeros grupos ambientalistas de México y plataforma de lanzamiento para empresas como Cosméticos Naturales Mazunte.

Cuando otras organizaciones no gubernamentales comenzaron a ofrecer un apoyo similar, Marcelli vio la oportunidad de unir estos esfuerzos separados para reafirmar a la nueva y emergente clase emprendedora. Hoy en día, los miembros de la red han construido una lucrativa cadena de abastecimiento entre ellos, apoyándose y ofreciéndose tutoría unos a otros en todo momento.

Cosméticos Naturales Mazunte, por ejemplo, ha firmado un contrato con Sanzekan Tinemibuys para vender en consignación sus cestas navideñas de productos cosméticos y compra de aceite de sésamo a los productores ecológicos Tomatal. Como la fábrica de cosméticos Mazunte, las instalaciones con techo de paja de Tomatal se duplican como una atracción de ecoturismo.

Cada uno de estos emprendimientos tiene un potencial para convertirse en parte de la expansión de la economía globalizada, y Marcelli dice que es algo bueno.

“Yo personalmente soy un fanático absoluto de la globalización”, dice Marcelli. “Es el sueño que tenía desde la infancia: un mundo sin fronteras, la comunicación global. El problema es cómo funciona”.

Pero Marcelli está cambiando precisamente eso: cómo funciona. A través de la Red Bioplaneta, Marcelli espera seguir cambiando el sistema para que las políticas del gobierno mexicano pongan las necesidades de los miembros de la red al frente del comercio y de la estrategia de desarrollo para alentar la asociación de inversores y para que se inscriban más empresas orientadas a la comunidad.

Marcelli imagina un día en el que los miembros de Bioplaneta se hayan beneficiado suficientemente de sus esfuerzos y digan que ya no necesitan ayuda; un día en el que hayan logrado hacer dinero protegiendo su medio ambiente y puedan seguir compartiendo sus riquezas.

Provocative Box:

El ciclo de la riqueza se encuentra en una sucave rotación bajo el sistema de Bioplaneta, pero la globalización invita al mundo realmente a participar de un intercambio económico igualitario? O deja a un país abierto a una potencial explotación?